Lo que de verdad cambia el día a día
Cuando visitamos un local, la pregunta que hacemos primero no es «¿qué quiere controlar?», sino «¿qué hace cada día alguien de su equipo que podría hacerse solo?». Encender y apagar quince circuitos al abrir y al cerrar. Subir y bajar el clima según la sala se llena. Comprobar que la cámara del pescado sigue en frío. Recorrer el local a última hora para ver qué se quedó encendido. Todo eso se automatiza, y es lo que más se nota.
Nuestra regla en hostelería: el sistema hace lo rutinario sin que nadie lo toque, y solo interrumpe al personal cuando hay algo que decidir. Una cocina en servicio no puede mirar pantallas; tiene que recibir avisos claros y pocos.
Cierres y aperturas automáticas del local
Es lo primero que dejamos programado. La apertura arranca a la hora que usted decida (o cuando el primer trabajador entra con su código o su llavero): luz de trabajo en cocina y barra, clima a la temperatura de servicio con el tiempo suficiente para que la sala esté a punto, rótulo y escaparate, extractores si lo pide la cocina. El cierre hace el recorrido inverso: apaga por zonas, deja el clima en modo mínimo, comprueba accesos y confirma en el móvil del responsable que el local ha quedado cerrado.
El detalle que más agradecen los propietarios: si a la hora de cierre sigue habiendo gente en sala, el sistema no apaga; espera a que la sala quede libre (lo detecta por presencia) o a que alguien confirme. Y si alguien vuelve a entrar fuera de horario, el local enciende lo justo para trabajar y lo apaga al salir.
Modos de servicio: limpieza, abierto y cerrado
Un local pasa por estados muy distintos a lo largo del día, y cada uno necesita una configuración de luz, clima y accesos. En lugar de que el personal vaya tocando interruptores, definimos escenas que lo cambian todo de una vez, desde un pulsador en barra, una pantalla en cocina o el móvil.
Luz plena y uniforme en toda la sala y cocina, sin ambientación. Clima en pausa o ventilación. Puerta de calle cerrada al público, accesos de personal abiertos. Música apagada o a volumen de trabajo.
Luz de ambiente por zonas (barra, sala, terraza) con la intensidad de la franja horaria. Clima a temperatura de servicio, ajustado por ocupación. Rótulo y escaparate encendidos. Música de sala.
Todo apagado salvo lo que debe seguir: cámaras frigoríficas, alarma, luz de seguridad y las sondas que vigilan el género. Clima en mínimo. Aviso de confirmación al responsable.
Los modos se pueden encadenar por horario (limpieza a primera hora, abierto a la hora de apertura, cerrado tras la última mesa) o lanzarse a mano cuando el día no sigue el guion. Un pulsador físico bien situado sigue siendo la forma más rápida en plena faena.
Avisos a cocina: pocos, claros y a tiempo
La cocina es el sitio donde menos sentido tiene una app. Por eso los avisos se diseñan al revés: se decide con usted qué situaciones merecen interrumpir a alguien, y solo esas llegan. Las habituales:
- Sonda fuera de rango en una cámara o un frigorífico, con el nombre del equipo y la temperatura actual.
- Puerta de cámara abierta más tiempo del razonable (el umbral lo fija usted).
- Hora de cierre o de última comanda, como recordatorio a la sala y a la cocina.
- Equipo que no ha arrancado a la hora prevista (extracción, cámara, calentador).
- Local cerrado con algo encendido que no debería estarlo.
Los avisos pueden llegar al móvil del responsable, a una pantalla en cocina o a ambos, y quedan registrados con fecha y hora. Ese registro es útil también para los controles sanitarios: la temperatura de las cámaras queda anotada de forma continua sin que nadie apunte nada.
Protección del género: sondas en cámaras y frigoríficos
Es la parte que más tranquilidad da, porque el riesgo es real y silencioso: una cámara que deja de enfriar de madrugada no se descubre hasta la mañana siguiente, con el género perdido. Instalamos sondas de temperatura en cada cámara y frigorífico que importe, con un rango normal definido por equipo y un aviso inmediato si se sale de él o si la puerta queda abierta.
Lo importante no es la sonda en sí, sino cómo está montada la vigilancia:
- Cada equipo tiene su propio rango y su propio tiempo de tolerancia, porque una cámara de congelado no se comporta como una vitrina.
- El aviso distingue entre «se está saliendo del rango» y «lleva demasiado tiempo fuera», para no alarmar por una puerta abierta durante una descarga normal.
- El histórico de temperaturas se guarda y se puede consultar por día, lo que sirve para el autocontrol y para detectar un equipo que empieza a fallar antes de que falle del todo.
Cuando el local no está en obra, esta parte se resuelve normalmente con sondas por radio, sin cablear las cámaras.
Iluminación inteligente por zonas y horario
Un restaurante bien iluminado no tiene la misma luz a las doce del mediodía que a las diez de la noche, ni en la barra que en la sala. Lo que hacemos es dividir el local en zonas (barra, sala, terraza, cocina, aseos, almacén, escaparate) y darle a cada zona un comportamiento por franja horaria y por uso:
- La sala baja de intensidad y cambia a un tono más cálido conforme avanza la noche.
- Aseos, pasillos y almacén encienden por presencia y apagan solos.
- El escaparate y el rótulo siguen un horario propio, distinto del de la sala.
- La cocina mantiene luz de trabajo estable mientras hay servicio y luz plena en limpieza.
Cuando el proyecto lo permite, la iluminación decorativa (un techo de fibra óptica, una barra retroiluminada) entra en el mismo sistema y forma parte de las escenas de sala igual que el resto de la luz.
Sobre el ahorro energético
Aquí preferimos ser claros: no le vamos a dar una cifra. El ahorro depende del horario del local, de sus equipos, del clima de la zona y de cómo se trabajaba antes, y cualquier porcentaje que le diéramos sin medir su caso sería inventado. Lo que sí podemos explicarle es dónde se produce: en el clima y la luz que dejan de trabajar cuando no hacen falta, en los equipos que ya no se quedan encendidos toda la noche y en el arranque escalonado de la apertura. Y cómo medirlo: con los consumos reales del local antes y después, que el propio sistema puede registrar.
Con obra o sin obra: qué tecnología encaja
| Situación del local | Qué proponemos | Qué cubre bien |
|---|---|---|
| En reforma u obra nueva | Sistema cableado (Loxone o KNX) | Todo lo anterior integrado: luz, clima, accesos, escenas, sondas, avisos y música de sala. |
| Local en marcha, sin parar | Módulos inalámbricos y sondas por radio, integrados en un controlador | Escenas de luz, clima, sondas de cámaras y avisos. Los accesos y la parte cableada, por fases. |
| Hotel o casa rural | Sistema cableado en zonas comunes; habitaciones según reforma | Clima por ocupación, pasillos por horario, accesos sin llave y avisos al personal. Más en domótica para hoteles. |
Lo que no hacemos es vender el material suelto: cada instalación sale programada y probada con su equipo, porque en hostelería un sistema mal ajustado molesta más de lo que ayuda.
Cómo lo planteamos con usted
- Visita técnica al local en horario de servicio, para ver cómo se trabaja de verdad, no cómo está en los planos.
- Lista de rutinas y de avisos: qué se hace cada día a mano y qué situaciones merecen interrumpir a alguien.
- Propuesta por fases, empezando por lo que más pesa (apertura y cierre, cámaras) y dejando preparado el resto.
- Puesta en marcha con el equipo: pulsadores donde se usan, escenas probadas en servicio, avisos ajustados durante las primeras semanas.
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Preguntas frecuentes
¿Qué se automatiza primero en un restaurante?
Lo que más trabajo quita cada día: el cierre y la apertura del local (luces, clima, accesos y rótulo en una sola acción o por horario) y los modos de servicio. A partir de ahí, las sondas de temperatura en cámaras y frigoríficos con aviso, porque protegen el género, y la iluminación por zonas y horario.
¿Qué avisos puede recibir la cocina?
Los que se definan con usted: una sonda de cámara o frigorífico fuera de su rango, una puerta de cámara que lleva demasiado tiempo abierta, la hora de cierre o de última comanda, o un equipo que no ha arrancado cuando debía. Llegan al móvil o a una pantalla en cocina, y quedan registrados.
¿Hace falta obra para poner domótica en un local en marcha?
Depende del alcance. Si el local está en reforma o en obra, un sistema cableado como Loxone o KNX es lo más sólido. Si el local ya funciona y no se quiere parar, hay una parte importante que se resuelve sin obra con módulos inalámbricos y sondas por radio. En la visita técnica se decide qué encaja en cada caso.
¿Sirve también para un hotel o una casa rural?
Sí. En alojamientos, los mismos principios se aplican a zonas comunes, cocina y habitaciones: clima que no trabaja en habitaciones vacías, luz de pasillos por horario y presencia, accesos sin llave y avisos al personal. El detalle está en la página de domótica para hoteles.
¿Cuánto se ahorra con la domótica en hostelería?
No damos una cifra porque cada local es distinto: horario, superficie, equipos y clima pesan más que la instalación. Lo que sí podemos explicarle es dónde se produce el ahorro y cómo medirlo en su caso con los consumos reales del local.