Lo que pide una familia y lo que pide la persona

Cuando nos llama una familia por este tema, suele haber dos peticiones que no coinciden. Los hijos quieren saber que su padre o su madre están bien. La persona que vive en la casa quiere seguir viviendo en su casa, sin sentirse vigilada y sin aprender a manejar nada nuevo.

Nuestro trabajo es encontrar el punto donde las dos cosas caben. Y casi siempre está en lo mismo: muy poca tecnología a la vista y muy pocos avisos. Nada de pantallas, nada de apps que aprender, nada de rutinas nuevas. La casa hace un par de cosas sola y avisa cuando hace falta.

Nuestra regla en estas instalaciones: acompañar, no vigilar. Todo lo que se instala se explica y se decide con la persona que vive en la casa, no solo con quien nos llama. Si algo le incomoda, no se pone.

La luz de camino: lo que más se nota y lo que menos se ve

Es lo primero que instalamos casi siempre, porque el momento de riesgo más repetido es el de la escena de arriba: levantarse de madrugada, a oscuras, con sueño, y buscar un interruptor que está a tres metros.

La configuración típica:

  • Detectores de presencia en el dormitorio, el pasillo y el baño, colocados para captar el movimiento a nivel de suelo.
  • Balizas o luz baja junto al rodapié, no en el techo. Iluminan el recorrido sin deslumbrar ni despertar del todo.
  • Franja nocturna: el automatismo solo funciona entre determinadas horas. De día, los mismos detectores no encienden nada.
  • Apagado automático al volver a la cama, con un margen para no dejar a nadie a oscuras a medias.
  • Nivel y tono cálidos y bajos, ajustados en casa y corregidos las primeras semanas hasta que la luz pasa desapercibida.

Es una automatización sencilla, pero el ajuste fino es lo que la hace útil. Una luz demasiado fuerte despierta; una que se apaga demasiado pronto es peor que no tenerla.

El botón de aviso: fijo, colgante o los dos

La segunda pieza es un pulsador de emergencia que, al apretarlo, manda un aviso a los móviles que se hayan definido. Sin llamadas, sin buscar el teléfono, sin desbloquear nada.

PULSADOR FIJO

En los puntos donde más se necesita: cabecero, baño junto a la ducha, cocina. No se pierde, no lleva pila que cambiar en algunos modelos y siempre está donde se dejó.

BOTÓN COLGANTE

Se lleva encima, en el bolsillo o al cuello, y funciona en toda la vivienda. Útil para quien pasa mucho tiempo en zonas sin pulsador fijo o sale al patio.

A QUIÉN AVISA

A la lista que decida la familia, en el orden que se acuerde. El aviso dice quién y desde dónde se ha pulsado, y queda registrado con la hora.

Aquí conviene ser muy claro sobre el alcance, y lo somos siempre antes de instalar: el botón avisa a la familia. No llama a una central de emergencias ni a un servicio sanitario. Lo explicamos con detalle un poco más abajo.

Avisos discretos: la casa cuenta lo justo

Además del botón, la instalación puede enviar avisos que no dependen de que nadie los active. Son pocos a propósito, y cada uno se decide con la familia:

  • Sin movimiento a la hora habitual. Si a media mañana no ha habido actividad en la casa, sale un aviso. Es el que más tranquilidad da y el que menos invade, porque no dice qué se hace, solo que la casa está en marcha.
  • Puerta de la calle abierta de madrugada. Un contacto de puerta avisa si se abre fuera de la franja normal. Sirve tanto para una salida desorientada como para una entrada que no debería producirse.
  • Ventana abierta con frío. Los contactos de ventana, combinados con una sonda de temperatura, avisan de una ventana olvidada en invierno.
  • Fuga de agua. Un detector bajo el fregadero, la lavadora o el calentador avisa antes de que el agua llegue al pasillo del vecino.

El detector de gas se estudia caso a caso según la instalación de la vivienda; no lo damos por hecho.

Lo que esto NO es

Conviene decirlo sin rodeos, porque es la parte que más malentendidos genera.

Esto no es un servicio médico ni de teleasistencia oficial. No hay una central atendida al otro lado que reciba el aviso, valore la situación y movilice a nadie. No sustituye a la teleasistencia que prestan los servicios sociales o una empresa especializada, ni a un dispositivo sanitario, ni a la valoración de un profesional de la salud.

Lo que instalamos es una instalación domótica: luces que se encienden solas, sensores que detectan lo que pasa en la casa y avisos que llegan a los móviles de la familia. Es un complemento. Muchas familias lo tienen junto al servicio de teleasistencia que ya usan, y esa combinación nos parece la razonable.

Respetar a la persona: cámaras, no; consentimiento, sí

En una vivienda particular no ponemos cámaras dentro salvo que se pidan expresamente, y aun así lo hablamos primero con quien vive en la casa. Los avisos anteriores no necesitan imagen: un detector de presencia dice que hay movimiento, no muestra a nadie en pijama.

Si la familia quiere ver la puerta, la solución suele ser un videoportero en el acceso, que es una zona de entrada y no un espacio íntimo, y que además ayuda a no abrir a cualquiera. También es habitual una cerradura electrónica para que un hijo o una cuidadora puedan entrar sin que nadie tenga que levantarse a abrir.

Cómo se instala: sin obra y con obra

Situación de la vivienda Qué proponemos Qué cubre bien
Piso o casa en uso, sin tocar nada Equipos Z-Wave (Fibaro y compatibles) sobre un controlador en la vivienda Luz de camino, botón de aviso, contactos de puerta y ventana, detector de fuga y notificaciones a la familia. Sin rozas ni cables nuevos.
Vivienda en reforma Sistema cableado Loxone o KNX Lo mismo, integrado y sin pilas que cambiar, más clima, persianas y accesos en el mismo sistema.
Ya hay algo instalado Integración sobre Home Assistant Aprovechar los equipos que ya funcionan y añadir encima los avisos y la luz nocturna.

La opción sin obra es la más frecuente, y por una razón práctica: permite empezar por lo esencial (luz de camino y botón) y ampliar después, sin mover a nadie de su casa ni llenarla de operarios. Los equipos son los mismos que usamos en los packs Z-Wave.

Errores que hemos visto y evitamos

  • Demasiados avisos. Si el móvil de la hija suena cinco veces al día, en una semana deja de mirarlo. Pocos avisos y que cada uno signifique algo.
  • Instalar sin contar con la persona. Un sistema que se percibe como control se acaba desenchufando, y con razón.
  • Botón guardado en un cajón. El colgante solo sirve si se lleva encima; por eso combinamos con pulsadores fijos en los puntos clave.
  • Depender solo del móvil de un familiar. Conviene que el aviso llegue a más de una persona, por si una está en una reunión o sin cobertura.
  • Olvidar el mantenimiento. Las pilas de los sensores inalámbricos avisan cuando se agotan, y eso hay que dejarlo configurado desde el primer día.

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Preguntas frecuentes

¿Esto sustituye a la teleasistencia?

No. No es un servicio médico ni sustituye a la teleasistencia oficial ni a la atención sanitaria. Lo que instalamos es una instalación domótica: luces que se encienden solas, un botón que envía un aviso a los móviles de la familia y notificaciones de lo que pasa en la casa. Detrás no hay una central atendida las veinticuatro horas. Muchas familias lo usan como complemento del servicio de teleasistencia que ya tienen, no como recambio.

¿La luz de noche despierta o molesta?

No debería, y ese es justo el trabajo de ajuste. La luz de camino se enciende a un nivel muy bajo y en tono cálido, solo dentro de la franja nocturna, y se apaga sola al volver a la cama. Durante el día los mismos detectores no la encienden. Si el primer ajuste no convence, se cambia el nivel y el tiempo hasta que pase desapercibida.

¿Hace falta poner cámaras dentro de casa?

No, y por defecto no las ponemos. Los avisos que llegan a la familia salen de detectores de presencia y de contactos de puerta y ventana, que dicen que algo ha pasado sin mostrar imagen de nadie. Si la familia quiere cámara en algún punto, se habla, se decide con la persona que vive en la casa y se limita a zonas exteriores o de acceso.

¿Qué avisos recibe la familia y con qué frecuencia?

Los que se decidan, y pocos. Los habituales son: el botón de aviso pulsado, la puerta de la calle abierta a una hora extraña, la falta de movimiento pasada cierta hora de la mañana y una fuga de agua si se instala el detector. La idea es que un aviso signifique algo. Si el móvil suena todos los días, la familia deja de mirarlo y el sistema pierde su sentido.

¿Se puede instalar sin obra en un piso ya construido?

Sí. La mayoría de estas instalaciones se resuelven sin obra con equipos Z-Wave: detectores de presencia, contactos de puerta, un pulsador de aviso fijo o colgante y actuadores para las luces del recorrido. Si la vivienda entra en reforma, un sistema cableado como Loxone deja todo más integrado y sin pilas que cambiar. En la visita técnica se ve qué encaja en cada casa.